domingo, 13 de noviembre de 2016

Convergencia de Medios para crear un convergencia cultural positiva

Quiero compartir esta reflexión personal, que considero pertinente con el tema del problema planteado.


En muchas ocasiones he citado que en la actualidad hay un innegable desarrollo tecnológico cada día más personas tienen acceso a Internet, crean cuentas en redes sociales y adquieren dispositivos móviles inteligentes como lo muestran los informes anuales de We are social. Kemp, S. (2016), hemos escuchado conceptos, como Big data, IOT, social Media, Web 2.0, la nube, la sociedad del conocimiento entre otros, cada día hay un nuevo avance tecnológico, las grandes empresas de tecnología lanzan sus nuevos productos, sus conocidos buques insignia, cada vez en menos tiempo, de la misma manera podemos observar que el mundo está en busca de implementar esos avances tecnológicos para. Mejorar la calidad de vida, generar alternativas de entretenimiento y obviamente gestar riqueza que es el motor principal de estos avances. Asimismo La tecnología ha permeado muchas áreas de nuestra vida, muchos ya no usamos un reloj de pulso, sino que siempre consultamos la hora en nuestro teléfono inteligente, tenemos que reconocer que este es nuestro nuevo despertador en las mañanas, incluyendo los 5 minutos más y las otras alarmas de respaldo, todos nuestras formas de comunicación se han centrado en un solo aparato, inclusive en muchos hogares ya no existe teléfono fijo, también escuchamos música de nuestras listas de reproducción en Spotify o Napster, no vemos televisión, sino que activamos nuestra cuenta de Netflix, o entramos a las páginas gratuitas de contenidos de vídeo como Zate o cuevana2, eso sí a riesgo de ser bombardeados por una infinidad de ventanas de publicidad, y promesas de hacernos millonarios desde la casa, escuchamos los testimonios de personas que ganaron cientos de miles de dólares con sólo conocer ese secreto que con mucho entusiasmo ofrecen, esto mientras buscamos la bendita ventana que está con ese comercial y así poder cerrar la y disfrutar de la película o serie. vivimos literalmente pegados de las redes sociales, inclusive de aquellas cuyos contenidos son absurdamente inútiles, por citar un ejemplo y con el perdón de muchos. Snapchat red social para compartir momentos en fotos y videos solo por 24 horas, el cual usa la interesante tecnología de la realidad aumentada para ponerte orejas y nariz de perro, o vomitar arcoíris, por referirme a unos de sus efectos, no podemos ignorar las notificaciones de nuestro teléfono, casi como una adicción Cuesta, U & Gaspar S. (2013). alguien nos etiqueta en una foto, compartió un estado, o al instante publicaron un muy pertinente meme sobre algo que acaba de ocurrir, un tío envió un chiste al grupo de WhatsApp de la familia, o simplemente ojeamos el timeline de Twitter o Facebook porque sí. Personalmente nunca cargo un lapicero, tengo un grave problema a la hora de tener que firmar algún documento, esto porque todo lo escribo en mi laptop, en la aplicación de notas de mi smartphone, o simplemente grabo una nota de voz, es más, en este mismo momento escribo estas palabras desde mi teléfono; Mi madre cada vez que tiene un reto al elaborar un pastel artesanal con una figura muy difícil, o una nueva técnica no duda un solo instante en poner su celular en su trípode pulpo que compramos en China a través de aliexpress a solo 2 dólares con envío gratuito e invoca a ese Dios del conocimiento llamado YouTube para buscar respuesta puntual a lo que necesita hacer, mi padre tiene un teléfono de gama baja, pero es inevitable ver la emoción en su rostro cuando toma una foto, y me la comparte vía Bluetooth, claro, porque su celular no tiene WhatsApp o correo electrónico. Tenemos nuestros archivos en gestores de información en la nube, padecemos la crisis de la infinita cantidad de contraseñas y cuentas de usuario, menos mal ahora podemos autenticarnos en una gran cantidad de portales con nuestras cuentas de Facebook o de Gmail, hoy en día si me antojo de una hamburguesa y papas fritas solo debo tomar mi teléfono (que en realidad ya ni se usa como teléfono) abrir la aplicación móvil de la Granja Burger escoger que quiero, como lo quiero pagar y esperar que me llegue, sin tener que hablar con absolutamente nadie. Así mismo si quiero comer cualquier otra cosa lo puedo hacer fácilmente, pedir un taxi o un servicio de Uber es muy común, de la misma manera es frecuente ver a personas leyendo su libro favorito en su tableta, mientras disfrutan de un delicioso café. Y así podría citar muchos ejemplos de cómo la tecnología se ha convertido en elemento de que no se puede separar de nuestra cotidianidad.
Me he referido a esto porque es una realidad incambiable, sin embargo surge la pregunta, ¿es esa avalancha tecnológica buena para la sociedad?, ¿se puede garantizar que el despliegue de tecnología en nuestro diario vivir aporta significativamente para el desarrollo de la región y de nosotros como seres humanos? ¿Estar siempre conectados me está dando más oportunidades, o simplemente es un agente distractor que impide que use mi tiempo de manera productiva?, como decía Ralph Waldo Emerson «Cuide sus tiempos libres. Son como diamantes sin cortar, deséchelos y nunca se sabrá su valor. Mejórelos y serán las gemas más brillantes y útiles de su vida.» Maxwell, J. (2005) ¿es la tecnología y las redes sociales ese elemento que no nos permite convertir nuestro tiempo libre en gemas brillantes que nos brindarán oportunidades para el futuro?
A veces no lo es, por eso se debe hablar de cosas como el famoso "corte y pegue" para entregar una tarea en el colegio o una evidencia de consulta en la universidad, las falsas noticias que se extienden viralmente por las redes sociales e inclusive los medios de comunicación, la incontable cantidad de contenidos vacíos y sentido que entregan ciertos personajes de YouTube, una comunicación a través de chats que no respeta en lo más mínimo la gramática y la belleza de nuestra lengua, en fin los adelantos tecnológicos en esta área tienen una gran cantidad de beneficios como también una cantidad de aspectos negativos, situaciones que nos llevan a pensar, “algo está mal y debemos hacer algo al respecto”.
Siempre he pensado que uno de los problemas de nuestra sociedad colombiana ha sido la idiosincrasia y la cultura; la mal llamada malicia indígena, la cultura de estudio porque toca, o estudio para aprobar o tener un certificado y no para aprender y generar nuevo conocimiento; diariamente veo en mis ambientes formación, en el trabajo con mis aprendices que esta cultura está muy arraigada, no les importa si copiaron en el examen, algún ejercicio o actividad  o “fusilaron” un proyecto de Internet, solo les interesa estar en el grupo de los que aprobaron sin importar le en lo más mínimo o que no adquirieron el conocimiento necesario o no alcanzaron las competencias, igual lo vi en mis estudios de postgrado, en la especialización, mi grupo estaba confirmado por muchos profesionales del magisterio quienes su única motivación era tener su título de especialistas, para subir un escalafón y aumentar sus ingresos, sin importarles si lo que estaban haciendo se iba a convertir o no en una herramienta que potenciaría su trabajo como docentes, de la misma manera sucede en el programa de maestría que estoy cursando donde más de uno desertó porque pensaron que será algo muy fácil y no les exigiría tanto tiempo y compromiso, y otros aunque continúan ahí solo se limitan a cumplir con lo que exige cada actividad sin tener pasión por el aprendizaje. De qué sirve que estemos en la era de la Sociedad del conocimiento si nuestra cultura facilista se resiste a las posibilidades que nos brinda la tecnología. Pienso que una de las llaves de nuestro progreso como sociedad es trabajar en la cultura, en cambiar esos hábitos arraigados en las personas que pocos a poco degastan, degradan, que poco aportan para nuestro crecimiento integral, culturas dañinas de irrespeto, de intolerancia, la cultura de no leer, de querer todo fácil, de buscar como romper las reglas para mi beneficio, la cultura donde prima el beneficio individual sobre el bien común, en fin, nuestra cultura. Es de aclarar que hay muchos elementos de nuestra cultura colombiana y latinoamericana que son admirables, bonitos, dignos, llenos de encanto y me siento orgulloso de ser latino y colombiano; pero de imaginan si refináramos aquellos elementos que no lo son. Podríamos ser considerados ejemplo para la humanidad.
Por consiguiente es aqui donde aparece un concepto interesante, la convergencia de medios, ¿que es tal cosa?, Henry Jenkins  define la convergencia como: "el flujo de contenido a través de múltiples plataformas mediáticas, la cooperación entre múltiples industrias mediáticas y el comportamiento migratorio de las audiencias mediáticas, dispuestas a ir casi a cualquier parte en busca del tipo deseado de experiencias de entretenimiento" (Jenkins, 2008). Esto lo podemos ver en un ejemplo como cuando todos los medios de comunicación tv, radio, Internet, redes sociales saturan el día con la misma noticia, o con el mismo tema, juegos olímpicos, el partido de la selección Colombia, la muerte de un reconocido personaje colombiano o mundial, la firma de los acuerdos entre gobierno y FARC, la mala gestión de un alcalde, entre otros temas, siendo esto la parte más inocente de la convergencia de medios, porque existe otro lado que manipula y controla sutilmente a la sociedad influyendo en su manera de pensar, creando empatía solo para sembrar ideologías personales, convirtiéndola en ideologías de masa, ejemplo de ello, lo sucedido en las votaciones para el plebiscito del acuerdo por la paz donde sin sesgarme hacía un lado u otro y tratando de ser muy objetivo se pudo evidenciar como mucha gente tomó su decisión tanto del sí como del no gracias a cierta influencia mediática, las redes sociales, programas de radio, anuncios en televisión, de la pancarta en la calle, de lo que comentaba el vecino sin tener un atisbo de criterio propio o de objetividad , o un mínimo esfuerzo por tomar su decisión basado en un concienzudo análisis de la situación, deberíamos usar la convergencia de medios para inspirar, para motivar, crear buena actitud, creer en nosotros mismos, cambiar positivamente nuestra cultura. 
Por consiguiente surge una nueva pregunta ¿Cómo incluimos la convergencia de medios en la educación?, pienso que deberíamos hacer un esfuerzo por resolver esta pregunta, debemos aprovechar el despliegue tecnológico y de medios para generar en los jóvenes un carácter firme, una actitud positiva y una cultura de creatividad y originalidad, que optimicen el tiempo que desarrollen su auto aprendizaje, que sean altruistas y que tengan como meta aportar a la sociedad,  debemos hacer una revolución en la sociedad, para lo que cito al conocido sociólogo
Manuel Castells quien sostenía que el factor decisivo del fracaso y abandono escolar es “el desfase cultural y tecnológico entre los jóvenes de hoy y un sistema escolar que no ha evolucionado con la sociedad y con el entorno digital”. Los jóvenes no soportan la disciplina arbitraria de unas clases anticuadas con enseñantes desbordados a quienes nadie es prepara para la nueva pedagogía”. Castells, M. (2007)

 Como tal, la escuela, las universidades e instituciones tecnológicas  deben evolucionar, deben convertir esos elementos tecnológicos en herramientas potencializadoras del aprendizaje, ¿Por qué prohibir el uso de redes sociales, YouTube y WhatsApp en clase? ¿Por qué no mejor utilizarlos para potenciar el aprendizaje?, como dice el viejo y conocido refrán “si no puedes con tu enemigo únete a él” aunque en realidad no debemos ver esto como un enemigo sino como una oportunidad.  Debemos tener iniciativa como docentes para incursionar en el mundo de la tecnología, no quedarnos atrás, recordemos que, a nuestros jóvenes, no debemos empujarlos desde atrás sino guiarlos desde adelante con nuestro ejemplo, así que tenemos la gran responsabilidad de salir del analfabetismo tecnológico y del temor a la tecnología y convertirla en nuestra aliada para tener una educación de calidad, pertinente y exitosa.

Cesar Augusto Perez Tafur
CEO SmartGeeks Co

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